Pablo.Toda una vida reparando zapatos.

Pablo Tamaral nació en Azuel, en la Sierra de Cardeña. En 1950 se trasladó a Andújar, junto con su familia. Su padre era zapatero, y de él aprendió la profesión. Cuenta que, hace ya muchos años, se reunían en su pequeño taller, donde aún hoy continúa, hasta cinco trabajadores reparando todo tipo de calzado. En muchas ocasiones se marchaban a casa a las dos de la madrugada: abundaba el trabajo, especialmente en las épocas de frío.
Hoy, Pablo sigue pasando horas en su pequeño asiento, con una única bombilla sobre su cabeza, suficiente para su cometido, y con una mesa, construida en 1910, en la que se disponen, en un desorden perfectamente ordenado, todo tipo de instrumentos. Habla de los muchos zapateros que existían en Andújar cuando su familia llegó aquí, y piensa que él es el último que aún desempeña este oficio en la ciudad.
Pablo es amable, derrocha humanidad y, tras las huellas que el paso del tiempo ha escrito en su rostro, se descubre una mirada que nos transmite que es feliz.



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