José Ocaña Tejero. Sillero

José cumplirá en sólo unos días ochenta y cuatro años. Recuerda perfectamente cómo iba a recoger anea a la orilla de los ríos y pantanos de los alrededores de Andújar, acompañando a su padre, de quien aprendió el oficio. Comenta que, siendo más joven, podía hacer el asiento de una silla en media hora. Actualmente necesita más de una hora y media, dependiendo, según dice, de la concentración que mantenga mientras trabaja. Todo este tiempo permanece en una peculiar posición sobre los escasos centímetros que un asiento lo eleva del suelo.
En 1966 emigró a Alemania. Fueron siete años en los que trabajó en una fundición durante el día, y en un vivero por las tardes. Aún maneja palabras de la lengua que allí tuvo que aprender, como Maurer (albañil).
Siempre ha sido un gran aficionado al cante flamenco, y conserva, junto a la silla en donde trabaja, abundantes cintas de casete, aunque confiesa que, desde que murió su mujer, no ha vuelto a escucharlas.
José, mientras charlo con él y le hago fotos, ha tenido tiempo de acabar una buena parte del asiento que está realizando. Cuando me despido, continúa con su labor bajo el pequeño tubo fluorescente que le ilumina.


3 thoughts on “José Ocaña Tejero. Sillero

  1. BUEN TRABAJO, PENSADA QUE YA NO HABIA QUEDADO NADA DE ESTE OFICIO. HACE AÑOS QUE NO VEO A ESTE SR.

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