Francisco Ruano Manchón. Albardonero

Francisco cumplirá el próximo mes de junio 81 años. Con diez dejó la escuela, y desde entonces se ha dedicado al oficio que aprendió de su padre. Uno de sus abuelos procedía de Crevillente (Alicante) y era alpargatero; el otro, espartero.
Reconoce que el trabajo, hoy en día, ya no es lo que fue. Aún recuerda cómo venían desde los cortijos a por los aparejos para los mulos. Solicitaban albardas para llevar el arado y trabajar la tierra, o aparejos redondos, compuestos por albardón, jalma, ataharre y cincha.

Con un telarillo hace los flecos para los ataharres o los bozales. 

Los bozales están formados por un conjunto de cuatro piezas: dos anteojeras, una cogotera y la careta.

La esposa de Francisco siempre estuvo con él en la tienda. Ella se ocupaba de coser a máquina. Hoy, debido a los pocos encargos, él lleva a cabo esa tarea, y ella sólo va por allí cuando hay algún trabajo de mayor envergadura que hacer.

4 thoughts on “Francisco Ruano Manchón. Albardonero

  1. PENA QUE ESTE OFICIO TIENDA A DESAPARECER EN ANDUJAR, NO HAY OTRA PERSONA QUE LO TRABAJE, SIEMPRE HE CREIDO QUE EL HIJO LO SUSTITUIRIA PERO OPTÓ POR OTRO TRABAJO.

    1. Por lo poco que tuve la ocasión de conocerlo, me pareció un hombre amable y atento, con ganas de contar muchas de las cosas que la vida le había enseñado. Sólo necesitaba alguien que le escuchara y, durante unas horas, fui yo el afortunado que pude aprender de su experiencia. Se nos ha ido un trozo más de nuestra memoria, de nuestra historia.
      Un abrazo para su familia.
      Descanse en paz.

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