Fotografía de embarazadas

Fotografiar a una mujer embarazada es una tarea muy hermosa y gratificante. Cualquier mujer desea recordar cómo era su cuerpo antes del parto, y cuál era el tamaño de su bebé antes de poder tenerlo entre sus manos. Muchas madres se arrepienten, pasado el tiempo, de no haberse hecho algunas fotos durante el embarazo, bien siguiendo la evolución de éste, mes a mes, o bien retratándose en las últimas semanas de gestación, cuando su barriga es mucho más grande, y bella.

Este tipo de fotos requieren un respeto absoluto a los deseos de la modelo, fundamentalmente en cuanto a sus poses e indumentaria. Considero que estas imágenes quedan bastante mejor con escasa ropa, de modo que el cuerpo femenino aparezca al descubierto, sin ocultarlo. Igualmente, la modelo puede traer de casa cualquier atrezzo o detalle que le guste que aparezca en las fotos.

Un aspecto importante en las fotografías de embarazadas es la presencia del padre o de otros hijos o hijas pequeños. La presencia masculina acentúa el contraste entre la delicadeza y sutilidad de la figura femenina y los rasgos del padre. Las fotos con otros hijos pequeños son encantadoras. Suelen ser dulces y delicadas. A las niñas y niños pequeños les encanta hacerse fotos junto a su hermanito que está a punto de nacer, y colaboran en todo momento, añadiendo un toque de espontaneidad a la sesión fotográfica.

En definitiva, bajo mi punto de vista, las fotografías de embarazadas han de cumplir unas premisas básicas, que son delicadeza, sutilidad y respeto.

 

 

 

 

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