Comuniones

Siempre que hago fotos de comunión procuro establecer, lo antes posible, una cierta confianza con los niños y niñas. Quiero que me sientan como alguien próximo, que abandonen la natural timidez inicial. Creo que prácticamente siempre lo consigo. A partir de ese momento, la sesión es divertida tanto para ellos como para mí.

Suelo alternar las fotos en estudio con las hechas en exteriores. Cada una tiene su encanto aunque, particularmente, pienso que como la luz natural no hay nada a la hora de fotografiar a personas.

Mi estilo huye de fotos recargadas, con fondos que poco tienen que ver con el mundo infantil y saturados de efectos digitales. Con tanto artificio, considero que la atención no se centra en el niño o niña sino en lo impresionante del retoque fotográfico que lo rodea. Personalmente, prefiero un estilo sencillo, con luces suaves, gestos y poses naturales. Siempre, la mirada se detendrá en el protagonista de las imágenes, sin nada más a su alrededor. Es suficiente su belleza, su mirada, sus ojos o su sonrisa, no son necesarios más adornos.

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