Boda de Marta y David

Unas horas antes de celebrarse la Boda de Marta y David, me dirigí a la casa del novio, en donde realicé fotos mientras se terminaba de vestir. David se  mostraba tranquilo, como es él. Su madre y su hermana se encargaban de que todo quedase perfecto. Posteriormente acudí al lugar en donde Marta se maquillaría y peinaría: el Palacio de los Niños de Don GomeSe trata de un lugar bellísimo, en el centro histórico de Andújar, ideal para ir a visitar y, por supuesto, para hacer fotos. Mientras Alfonso Milliner hacía su trabajo, yo aproveché para ir retratando a Marta. Nos colocamos junto a un gran ventanal, de forma que pudiésemos servirnos de la poca luz que aún quedaba de la tarde. La iluminación era lateral y muy suave, debido al gran tamaño de la ventana y a nuestra cercanía a ella. Cuando Alfonso acabó con su tarea, nos dirigimos a la cercana iglesia de San Miguel, en donde tendría lugar la ceremonia. Cuando llegué a su puerta, David ya esperaba, y Marta no se hizo esperar. En unos minutos estuvimos en el interior del templo, que se encontraba repleto de familiares y amigos de la pareja. La celebración fue hermosa y emocionante, con la participación de amigos y compañeros de los novios. Además, todos pudimos disfrutar de las melodías en directo de un grupo musical, que interpretó varias piezas a lo largo de todo el acto. Mención aparte merecen las niñas y niños de arras, preciosos todos ellos. Tras las firmas y las fotos pertinentes, nos dirigimos al exterior, en donde los novios no pudieron librarse de la ya tradicional lluvia de arroz y confeti.

El banquete fue en los salones del Palacio del Albaicín, situado en la vecina localidad de Marmolejo. Antes de entrar, y mientras los invitados estaban tomando la copa de espera, nos dirigimos a la planta superior del Palacio, en donde posteriormente tendría lugar la cena, y realizamos algunas fotos, valiéndonos de la decoración y mobiliario del lugar. Una vez concluida la minisesión, descendimos de nuevo a la calle y se realizó la entrada de los novios. La cena fue muy emotiva, con sorpresas y música en directo, en la que participaron tanto Marta como su madre.

Después de la cena, todos los invitados se dirigieron a la discoteca situada dentro del mismo edificio, donde pudieron esperar entre baile y baile a que la pareja realizase el baile nupcial. La espera valió la pena, porque Marta y David nos obsequiaron con una interpretación digna de bailarines profesionales. A continuación, se unieron a los invitados, hasta que llegó el plato fuerte: la actuación del grupo Ruta 80, con sus magníficas interpretaciones de canciones de los años 80. Incluso Marta se animó y subió al escenario a cantar con el grupo. La fiesta continuó hasta altas horas de la madrugada.

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